Filosofía
Erich Fromm, El miedo a la libertad, Tercera Parte
by ingen on dic.12, 2010, under Erich Fromm, Reflexiones breves
“Su actividad económica y su riqueza les proporcionaban un sentimiento de libertad y un sentimiento de individualidad. Pero a la vez esta misma gente había perdido algo: la seguridad y el sentimiento de pertenencia que ofrecía la estructura social medieval. Eran más libres, pero a la vez se hallaban más solos. Usaron de su poder y de su riqueza para exprimir hasta la última gota de los placeres de la vida; pero, al hacerlo, debían emplear despiadadamente todos los medios, desde la tortura física hasta la manipulación psicológica [...] Todas las relaciones humanas fueron envenenadas por esta lucha cruel por la vida o por la muerte, para el mantenimiento del poder y la riqueza. La solidaridad con los demás hombres -o, por lo menos, con los miembros de su propia clase – se vio reemplazada por una actitud cínica e indiferente.[...] El individuo se halla absorvido por un egocentrismo apasionado, una voracidad insaciable de poder y riqueza.”
Erich Fromm, hablando sobre el Renacimiento, como bien podría estar hablando de los liberales actuales.
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Erich Fromm, El miedo a la libertad, Tercera Parte
by ingen on nov.03, 2010, under Erich Fromm, Reflexiones breves
“Si el significado de la vida se ha tornado dudoso, si las relaciones con los otros y con uno mismo ya no ofrecen seguridad, entonces la fama es un medio para acallar las propias dudas. Posee una función con respecto a la inmortalidad, comparable a la de las pirámides egipcias, o a la de la fe cristiana; eleva la propia vida individual, por encima de sus limitaciones e inestabilidad, hasta el plano de lo indestructible; si el propio nombre es conocido por los contemporáneos y se abriga la esperanza de que durará por siglos, entonces la propia vida adquiere sentido y significación por el mero hecho de reflejarse enlos juicios de los otros.”
Erich Fromm, hablando sobre el Renacimiento, como bien podría estar hablando de la reacción a internet.
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Descartes, El Discurso del Método, Primera Parte
by ingen on oct.19, 2010, under Descartes, Reflexiones breves
“Cierto que, mientras no hice sino considerar las costumbres de los demás hombres, apenas encontré en ellas nada seguro, y que en ellas observaba casi tanta diversidad como antes había observado entre las opiniones de los filósofos. De suerte que el mayor provecho sacado era que [...] aprendía a no creer demasiado firmemente nada de lo que no hubiera quedado convencido.”
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El sentido de la vida
by ingen on oct.07, 2010, under Erich Fromm, Reflexiones breves
“Es especialmente importante entender el significado de la duda y de los intentos de acallarla, porque [...] sigue siendo uno de los problemas básicos del hombre moderno. La duda es el punto de partida de la filosofía moderna; la necesidad de acallarla contiutyó un poderoso estímulo para el desarrollo de la filosofía y de la ciencia modernas. Pero aunque muchas dudas racionales han sido resultas por medio de respuestas racionales, la duda irracional no ha desaparecido y no puede desaparecer hasta tanto el hombre no progrese desde la libertad negativa a la positiva. Los intentos modernos de acallarla ya consistan éstos en una tendencia compulsiva hacia el éxito, en la creencia de que un conocimiento ilimitado de los hechos puede resolver la búsqueda de la certidumbre, o bien en la sumisión a un líder que asuma la responsabilidad de la ‘certidumbre’, todas estas soluciones tan sólo pueden eliminar la conciencia de la duda. La duda misma no desaparecerá hasta tanto el hombre no supere su aislamiento y hasta que su lugar en el mundo no haya adquirido un sentido expresado enfunción de sus humanas necesidades.”
Erich Fromm, sobre las dudas irracionales del sentido de la vida.
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Destino o azar
by ingen on sep.29, 2010, under Reflexiones breves
No existe un dios que escriba el guión ni un destino que dé sentido a nuestras vidas. Pero a veces el azar nos lo hace creer, igual que el afortunado de la lotería puede creer que fue por una razón.
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Descartes, El Discurso del Método, Tercera Parte
by ingen on sep.12, 2010, under Descartes, Reflexiones breves
“Es verdad muy cierta que, cuando no está en nuestro poder discernir las opiniones más verdaderas, debemos seguir las más probables; e incluso que aunque no encontremos mayor probabilidad en unas que en otras debemos, no obstante, decidirnos por algunas y considerarlas después no ya como dudosas, en cuanto referidas a la práctica, sino como muy verdaderas y muy seguras, debido a que la razón que nos ha hecho decidirnos por ellas lo es. Y eso bastó desde entonces para librarme de todos los arrepentimientos y remordimientos que suelen agitar las conciencias de esos espíritus débiles y vacilantes que se dejan ir, inconscientemente, a practicar como buenas cosas que luego juzgan malas.”
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Libre albedrío
by ingen on ago.29, 2010, under Filosofía, Supervivencia
En un artículo anterior hablabamos de la libertad inherente al ser humano. Hoy vamos a poner en duda dicha libertad, llegando probablemente a una de las mayores preguntas sin respuesta del ser humano: ¿existe el libre albedrío? Habíamos llegado a la conclusión de que el ser humano es libre por naturaleza, que las únicas leyes que no puede realmente saltarse son las Leyes de la Física.
Conocemos las Leyes de la Física: Sueltas una piedra y cae al suelo con aceleración g. Dos gases en una misma habitación acaban completamente mezclados. Un electrón tiene carga negativa. Un protón tiene carga positiva. Un neutrón no tiene carga. La energía y la masa son intercambiables.
La física nos indica cómo interaccionan unos objetos con otros. Si conocemos todas las variables, podemos predecir cómo se comportarán. Cuando tiramos un dado, conociendo su velocidad y eje de giro, su posición, la distancia hasta el suelo, el rozamiento del aire, la elasticidad del choque entre el dado y la superficie donde va a aterrizar,… podemos predecir exactamente cual será el resultado de la tirada. El azar no existe realmente.
Nuestro cerebro está formado por neuronas, las cuales responden a unos estímulos (ya sea de otras neuronas o de estímulos externos que nos llegan a través de los sentidos). Al fin y al cabo, nuestras neuronas siguen comportándose como ese dado que da vueltas hasta caer. Podríamos calcular (con un ordenador lo bastante potente y con las mediciones adecuadas) cuando, cuanto y cómo se activará una neurona en un cerebro humano. Ampliando esta idea, podríamos llegar a simular un cerebro entero… de forma que podríamos reproducir exactamente los mismos pensamientos e ideas que el cerebro original que estamos copiando. Tendríamos dos cerebros iguales comportándose exactamente igual. Podríamos predecir tus pensamientos. Incluso si en ese momento decidieras pensar en todo lo contrario para evitar esta intrusión, tu cerebro copia haría exactamente lo mismo.
Así mismo, podríamos intentar hacer una simulación por computador que calculase el futuro usando la física. Pero para poder hacer una simulación realista, necesitaríamos tener en cuenta todas las variables posibles, para no cometer ningún error. Tendríamos que tener en cuenta hasta el átomo más pequeño del universo. Pero nuestro computador tendría también que estar hecho de materia, utilizando los mismos átomos que va a estudiar para poder calcular su siguiente estado. Y si utilizamos todos los átomos del universo para dicha simulación, ¿no es nuestro universo ya esa misma simulación en tiempo real?
Quizás nuestra salvación sea la cuántica. Esa misteriosa corriente científica que nos deja algo de indeterminismo en las interacciones. Pero, ¿es realmente indeterminista o sólo es que no la entendemos? ¿Puede ser que no sea indeterminismo, sino que no hemos encontrado todavía la fórmula correcta?
Por tanto, es muy posible que la pregunta de si existe el libre albedrío no sea la que nos interese, ya que no puede proporcionarnos respuestas. Nos interesaría más saber algo cómo ¿nos importa si existe el libre albedrío, si desde nuestra percepción no podemos calcular el futuro? ¿Podría alguien alegar en un juicio que cometió un asesinato porque no tenía otra opción?
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Libertad
by ingen on ago.23, 2010, under Filosofía
Eres libre.
A algunos esta afirmación les sonará trivial. A otros, les parecerá una broma de mal gusto. Pero muy pocos son conscientes de las verdaderas dimensiones de esa libertad.

Para empezar, hay que saber distinguir entre poder y libertad. Eres libre, pero no eres omnipotente. Eres libre de tirarte por el balcón agitando frenéticamente tus brazos pero no vas a poder volar. Querer hacer una cosa e intentarlo no es equivalente a poder conseguirlo. Sin embargo, eres perfectamente libre de intentarlo. Tienes libertad de acción y decisión, no de controlar las consecuencias de dichas acciones y decisiones.
Un pobre sirviente que le lavaba los pies al rey más poderoso, era libre de escupirle a la cara cuando quisiera. Sin embargo, las consecuencias de ese acto eran probablemente tan terribles que el sirviente prefería no hacerlo.
Sólo disponemos de cuatro principios de la moral:
- El filosófico: haz el bien por el bien mismo, por respeto a la ley.
- El religioso: hazlo porque es la voluntad de Dios, por amor a Dios.
- El humano: hazlo porque tu bienestar lo requiere, por amor propio.
- El político: hazlo porque lo requiere la prosperidad de la sociedad de la que formas parte, por amor a la sociedad y por consideración a ti
(Lichtenberg, Aforismos)
La histórica lucha por los derechos humanos ha ido ampliando tu poder de hacer cosas con las mínimas consecuencias. Pero tu libertad en sí misma, esa no podía ampliarla, porque ya era tuya desde un principio. Cuando aquella joven negra decidió sentarse entre los blancos del autobus estaba tomando una decisión libre. Sabía las consecuencias, pero era libre de sentarse allí. Y lo hizo. Las únicas leyes realmente limitantes son las Leyes de la Física.
Incluso el esclavo más torturado de Esparta era libre.
Hay un hecho del que somos aún menos cconscientes: estamos ejerciendo continuamente nuestra libertad. Cada elección, por pequeña e irrelevante que pueda parecer, es una acción más de nuestra libertad. Incluso cuando no eliges nada, estás eligiendo no hacer nada. Por tanto la pregunta que hay que hacerse no es si somos libres o no, sino si estamos ejerciendo nuestra libertad de forma correcta.
Cada una de nuestras decisiones tienen consecuencias. Decidir coger el autobus o ir en coche pueden parecer decisiones triviales. Sin embargo, sus consecuencias son muy diferentes, no sólo a nivel de contaminación. Ir en coche puede significar una mayor agilidad, pero ir en autobus te puede permitir conocer gente que de otra forma no hubieras conocido.
Cada uno de nosotros es como una pequeña mariposa agitando frenéticamente sus alas. Un mal gesto puede llevar a una relación de enemistad profunda que más adelante te haga tropezar. En cambio, un buen gesto podría llevarte a una relación de amistad que más adelante te ofrezca una oportunidad de trabajo. La diferencia entre ambos futuros es un simple gesto. Nuestro libre albedrío nos guía.
Nadie puede ver el futuro, tiene demasiadas variables para poder ser procesado e interpretado con exactitud. Pero a cada paso que damos (y que no damos), vamos escogiendo diferentes caminos que se enlazan unos con otros. Es nuestra libertad quien escribe nuestro futuro. Somos nosotros mismos quienes decidimos lo que vamos o no vamos a vivir.
Eres libre. Tú verás lo que haces con tu libertad.
Bibliografía recomendada:
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Descartes, El Discurso del Método, Segunda Parte
by ingen on ago.09, 2010, under Descartes, Reflexiones breves
“Más, como hombre que camina solo y en las tinieblas, me decidí a caminar tan lentamente y a poner tanta circunspección en todo, que, aunque avanzara solo muy poco, al menos me libraría mucho de caer. No quise siquiera comenzar rechazando completamente ninguna de las opiniones que antaño habían podido deslizar en mi espíritu sin haber sido introducidas por la razón, hasta después de pasar tiempo suficiente haciendo el proyecto de la obra que emprendía, y buscando el verdadero método para alcanzar el conocimiento de todas las cosas de que mi espíritu fuera capaz.”
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La Metamorfosis de Kafka
by ingen on jul.04, 2010, under Kafka
Me he iniciado en Kafka con su novela corta. Probablemente tenga muchas otras lecturas, pero esta primera sensación me ha dejado la suficiente huella como para querer comentarla. La lectura de La Metamorfosis me ha dejado un sabor amargo, de desazón, como cuando los coches se apartan amablemente para dejar pasar a una ambulancia y sin embargo ves que tras ella se lanza un egoísta que sólo quiere seguir su estela.
Entiendo perfectamente las reacciones del protagonista. La primera, cuando intenta disimular sus problemas centrándose en el día a día, buscando cobijo en la monotonía. Y entiendo sus reacciones posteriores, su depresión y su frustración. Me parecen la forma más natural de enfrentarse a su nueva situación, casi la única que tiene.
Sin embargo no logro entender el comportamiento de su familia. Dejando de lado el horror inicial que casi nadie podría reprimir, me decepciona sobremanera el hecho de que en ningún momento intenten establecer un contacto. Pero lo que más me frustra es que soy capaz de reconocer en ese comportamiento a muchas de las personas que conozco (por no decir la mayoría).
Quizás sea por mi educación del S.XXI, por mi afán científico, pero yo no hubiera dejado pasar los días sin intentar alguna forma de comunicación. Incluso el más basto “un golpe sí, dos no” hubiera bastado para que Greg pudiera comunicarse mediante sus patas. O si el lenguaje se hubiera perdido también en dirección a Greg, siempre podrían quedar otro tipo de lenguajes, más básicos: la escritura, la música, la mímica,… Si ellos no podían, la ayuda de científicos o médicos podría haber sido útil, aunque sólo fuera para intentar comprender lo que ocurrió.
Pero es que aunque todo eso hubiese fallado, aunque no se hubiera podido reestablecer ni la más básica comunicación, si un ser querido se encuentra en esa situación y parece condenado a permanecer en ella, yo no hubiera podido dejarle de lado. ¿No hablan las personas con sus mascotas, aún sabiendo que difícilmente van a reconocer nada más allá del tono de la voz? ¿No hay jardineros que le cantan a sus plantas para que crezcan más fuertes? El dejar abandonado a Greg me parece de una crueldad casi inexplicable, sólo superada por el alivio final.
Lo que me decepciona no es la falta de amor de los personajes, sino que reconozco esa misma falta demasiado a menudo en nuestro entorno.
